miércoles, 18 de enero de 2017

Dimension of intruders #1

Capítulo 1

Hace ya 6 meses que murió y aún no he podido rehacer mi vida, cada día que pasa, la situación empeora y voy cayendo poco a poco por un profundo y oscuro abismo, sin siquiera intentar escapar.

Lo conocí hace... Mentira, nací conociéndole. Él tenía un año cuando yo nací, mi madre y la suya siempre han sido muy amigas así que nosotros desde el momento en que cruzamos nuestras miradas, aunque no tuviéramos conciencia de ello, conectamos.

Pasé mi infancia con él, jugando a cosas sin sentido, creyendo ser los reyes de todo lo existente. Creamos nuestro propio mundo, uno en el que nadie nos podía arrebatar nuestra inocente felicidad.


[Imagen realizada por la autora]


Nuestra adolescencia fue más complicada: yo era la rara por jugar a cosas de chicos como videojuegos, fútbol y cosas por el estilo; por ello, recibí acoso escolar por parte de mis compañeras. Él siempre me protegía, pero un día me cansé de que saliera siempre herido por mi culpa, así que me apunté a gimnasia artística para aumentar mi "feminidad". Me costó adaptarme a todos aquellos ejercicios, pero en unos meses ya era la mejor de la clase, mi flexibilidad me sorprendió hasta a mí.

Pocos años después entre escapadas nocturnas, atardeceres y tardes compartidas empezamos a salir, era tan conmovedor como predecible.

Crecimos, él empezó la universidad, yo iba a preparatoria, éramos muy felices juntos, como esas parejas inseparables que pondrían celoso a cualquier soltero. Pero de repente, todo se volvió gris. Recibí una llamada de su madre llorando desconsolada, diciéndome que fuera al hospital lo antes posible.

Al llegar, entre cables y tubos estaba la persona a la que más amaba, por la cual lo daría todo, llena de moretones y heridas graves... No pude hacer más que cogerle de la mano y llorar durante toda la noche, él no despertó. Nunca. A la mañana siguiente un pitido ensordecedor nos desveló, el monitor cardíaco se volvió plano. Y un accidente de tráfico me arrebató a la persona por la que había luchado tanto.



Me perdí en el alcohol, dejé el instituto y también la gimnasia, dejé los videojuegos y el fútbol, dejé todo lo que pudiera recordarme a él, para mi desgracia era literalmente todo; así que sumí mi vida en un profundo sueño. Dormía, me levantaba, me gastaba nuestros ahorros en alcohol y me volvía a dormir. Una vida triste, lo sé.

Diariamente recibía llamadas de mi familia, de algunos amigos, los pocos que no se fueron a lo largo de los años. Pero yo no quería hablar con nadie, absolutamente nadie. Hasta que un buen día, mi mejor amigo del instituto me envió un mensaje:



-¿Qué coño dice este idiota? ¿Ya está soñando despierto otra vez? -Dije pensando en voz alta.



Por alguna razón ese mensaje me hizo recapacitar. Miré la botella que por casualidad, o no tanta, tenía en mi mano. La tiré a la basura como bien dijo mi sensato amigo. Y le contesté, decidiéndome a salir de casa a por algo que no sea bebida por primera vez en 6 meses.

[Pictures by me]


Cogí el bus y llegué a aquel lugar, era como todos los laboratorios de cualquier película de ciencia ficción, con sus aparatejos difíciles de pronunciar, sus brebajes de colorines en recipientes transparentes y mil quinientas pantallas de ordenador de diferentes tamaños.

-Joder, Vera, hueles a muerto, ¿acaso has olvidado lo que es una ducha?

-Cállate, ya es un logro por tu parte que yo haya salido de casa, y que esté medio sobria.

Entonces mi amigo me cogió de la mano y me arrastró con fuerza, cuando quise darme cuenta estaba metida en un tubo de cristal transparente empapada de agua que tiraba desde arriba, como una ducha instantánea. Cuando paró mi amigo me dio una toalla y me olió descaradamente.

-Espero que estés contento. -Le dije enfadada.

-Ya no hueles a mierda podrida de zombie, deberías darme las gracias.

-¿He venido a que me des una ducha o a que me enseñes uno de tus inventos revolucionarios que siempre acaban en desastre?

-Ambas. Ven, acércate.

Envuelta en la toalla me acerqué y pude observar una pantalla enorme en el cual se veía una especie de ciudad medieval con seres extraños.


[Picture by me]


-¿Ves eso? Adivina lo que es. -Dijo mirándome entusiasmado.

-¿Una peli? ¿Un videojuego? ¿No me jodas que me has traído aquí porque has creado un estúpido videojuego? Muérete. -Grité dándome la vuelta decidida a irme.

-No, no, espera, no es eso, mira atentamente. ¿Acaso ves pixeles o efectos especiales? ¿Eres de las personas que más pelis y videojuegos ha jugado y no te has dado cuenta de lo extrañamente realista que es?

Me paré a observarlo, y en efecto, tenía razón, era demasiado real para ser programado por ordenador, a pesar de los avances tecnológicos de los que disponemos.

-Te escucho. -Afirmé cruzando mis brazos.

-Eso que ves ahí, es una dimensión paralela, un "mundo real" situado en otra realidad, en la cual la ''magia'' y los monstruos existen. Y lo mejor, todos los que viven ahí, existen en esta realidad, en la Tierra, con vidas ligeramente alteradas por las condiciones de ese mundo. ¿Sorprendida?

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